En 1987 el fabricante japonés HONDA ponía a la venta su
modelo de motocicleta CBR 600F. La fábrica de Hamamatsu entraba así en una
guerra comercial con las otras tres grandes marcas niponas (Kawasaki, Suzuki y
Yamaha) en el segmento de las “16 válvulas”. Por entonces Dennis Noyes -hoy
comentarista de los Grandes Premios de Motociclismo para Telecinco- ejercía de
piloto probador y articulista para la revista Solo Moto 30, editada por Jaime
Alguersuari Senior. La prueba del modelo dio como resultado un reportaje en su
sección “Cinta americana” en la que Dennis ilustraba la diferencia entre los
motores con caballos de patas largas y los motores con caballos de patas cortas
que caracterizaban a los novedosos "multi-válvulas".
En esencia aquellos motores tenían una gama de potencia
limitado a un abanico entre las 7.500 y las 10.500 revoluciones por minuto.
Tenían una potencia de 85 caballos con patas cortas que requerían revolucionar
el motor para obtener unas prestaciones artificiales para un motor de 600
centímetros cúbicos. Era el trote rápido y acelerado de un asturcón.
Frente aquellos motores estaban los que tenían caballos de
patas largas. Tenían menos potencia nominal y no requerían elevar las
revoluciones del motor hasta los cinco dígitos, teniendo un abanico de
prestaciones más amplio desde regímenes más bajos que no comprometían ni la
mecánica ni la seguridad. Era el trote de un caballo de raza española.
Sin menospreciar ninguna de las dos razas, pues sólo se
citan a modo de ejemplo, España se ha convertido en un caballo de patas cortas,
fruto de la negación, la posterior minimización y la falta de actuación ante
una crisis que nos ha llevado a trotar aceleradamente en el convencimiento, por
parte de quien nos gobernaba de que, derrochando energía en ese trote de patas
cortas, nuestro país y nuestra economía saldría antes de la crisis.
La realidad se ha encargado de demostrar que ese derroche de
energía, en forma de recursos públicos, sólo ha servido para agudizar aún más
nuestros problemas en forma de déficit y que la solución no pasa por seguir
revolucionando nuestro motor en nombre de un crecimiento acelerado de patas
cortas, sino que debemos afianzar nuestra cabalgada haciendo girar nuestro
motor en un abanico amplio y real de funcionamiento, aprovechando los recursos
públicos con eficiencia, con unas bases solidas basadas en la austeridad y las reformas estructurales, como un motor con caballos de patas largas.
Asturias afronta su “convocatoria de septiembre” ante el
Consejo de Política Fiscal y Financiera en el que debemos presentar un plan
económico-financiero creíble que ajuste 616 millones de euros en el presupuesto
regional. Ello obliga al nuevo Gobierno de Asturias a administrar su pasado más
reciente, con una verdadera cura de humildad, que debe llevarle a reconocer la
realidad -en un acto de honestidad- de que el tiempo del sistema clientelar,
mastodóntico y despilfarrador, que en doce años construyeron los gobiernos
socialistas en nuestra región, ha pasado. Ha pasado el tiempo del motor con
caballos de patas cortas.
Enhorabuena por el comentario y el blog. Una explicación muy didáctica pero que chocará con la realidad. El cambio de modelo es un cambio de cultura, de hábitos y resulta muy difícil. No veo a la actual clase política asturiana convencida en apostar por el futuro de esta manera.
ResponderEliminarMuchas gracias Fernando. Que los demás no apuesten por ello no debe hacernos cejar en el empeño. Ayer en mi muro de Facebook me escribían el siguiente comentario:
Eliminar"A veces nos olvidamos que la política es entender, opinar, tratar y decantarse (ideología) por las soluciones adecuadas para los problemas de todo tipo que tiene la sociedad".
Ese es el espíritu de este blog.